sábado, 23 de enero de 2010

ocho

Tenías siete, recuerda, vida.

viernes, 22 de enero de 2010

siete

Se rasgó la camisa. Eran las 8.

seis

...y si te sale otra vez, te vas a tu pueblo. ¡Uy, casi!, ¡un siete!

5

Hay días que uno no sabe como seguir, por donde tirar. Solo al volver a sentir lo mismo te das cuenta de que saliste de allí; para encontrarte en el mismo dilema, luego no salí.

4

...y al minuto me vino con la minuta.

Hoja tres

Tres tristes días habían pasado sin pasar nada, hasta que pasó. Cuatro hombres llegaron hasta aquí, ...y hasta aquí solo puedo contar.

miércoles, 20 de enero de 2010

Segunda hoja

La segunda hoja cayó precipitándose ligera en el abismo. Una corriente suave de viento la montó a lomos, con ella viajó dando volteretas hasta llegar a la puerta de tu casa. Al abrir, una ráfaga de aire me sorprendió enredándose en los pies. Una hojita suelta del cuaderno se escapó para siempre cruzando la calle. Los coches me impidieron seguirla, ella sorteó burlona todas las ruedas hasta ahogar en el río mis cuentas. Miré angustiado al cielo. Una tercera hoja se columpiaba graciosa en la ramita. Detuve la mirara sobre ella largo tiempo, esperando, pero ella no terminó nunca de separar su rabito del tronco que la vio nacer. Entré en la casa. Una hoja seca se había colado anunciando que el otoño saludaba nuestras vidas. Abrí el libro y comencé a leer por la página tres.